Los utensilios de madera han sido siempre los más comunes en la cocina, sin embargo este material no es el más adecuado para cocinar. ¿Quieres saber por qué?

En la mayoría de las cocinas españolas podemos encontrar utensilios de madera. Cucharas, espátulas, tenedores de madera… Se trata de algunos de los elementos más comunes que desde tiempos inmemoriales han acompañado a los más cocinillas del hogar. Sin embargo, aunque muchos crean que se trata del material perfecto para cocinar, no lo es. Y es que, debido a la porosidad de la madera y su tendencia a retener la humedad, lo convierte en un material perfecto para retener todo tipo de bacterias. Sí, sí, como oyes.

Es por eso que es aconsejable utilizar otros materiales que nos permitan evitar cualquier posible creación de bacterias. Y sí, los materiales de madera consiguen dar un toque rústico a nuestra cocina y puede que estéticamente resulten mucho más bonitos, pero qué prefieres, ¿estética o higiene?

Los instrumentos de cocina de madera pueden crear biofilm, unas colonias de bacterias organizadas por jerarquías que son muy difíciles de eliminar y que tienen riesgo para la salud. Estas bacterias pueden generar salmonelosis, listeriosis o incluso botulismo.

Aunque a través de la madera eliminamos el calentamiento del instrumento al contacto con el calor, este material retiene mucho la humedad, lo que hace que facilite la generación del biofilm. Aunque ahora mismo te estemos hablando de estos utensilios, debes tener en cuenta que esto también puede aparecer en otros elementos como las bayetas y los estropajos creando una textura gelatinosa, brillante y pegajosa.

¿Podemos eliminar el biofilm? Deshacernos de él es muy complicado por lo que tratándose de materiales de cocina que no tienen un gran coste económico, lo más aconsejable sería tirar el utensilio en cuestión ya que ni siquiera lavarlos en el lavavajillas nos libraría de las bacterias.

Si te estás preguntado si nunca más vas a poder utilizar utensilios de madera, tranquila, hay algunas más resistentes que evitan la contaminación como el bambú. Los más recomendables son aquellos elementos hechos de silicona o metal, ya que resisten las altas temperaturas que oscilan entre los -60 y 260 grados, con lo que incluso en hornos normales no se verían afectados por el calor ni liberarían compuestos.

Además, es un material flexible que nos permite un mejor manejo y los alimentos no se pegan a su superficie, haciendo que su limpieza sea mucho más sencilla y por lo tanto evitando cualquier creación de bacterias. Así que si te toca renovar el material de cocina o quieres cuidar la higiene de tu lugar de trabajo, no dudes en apostar por instrumentos de silicona de calidad que te permitan trabajar cuidando al máximo los riesgos de contagio.

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