¿Tus platos son aburridos e insulsos? Hoy en la Zarola te dejamos una lista de cinco guarniciones para que tus comidas tengan un aspecto y sabor mucho más atractivo.

¿Otra vez pollo, mamá? Si has escuchado esta frase más de dos veces en la última semana quizás haya llegado el momento de innovar. Tu pechuga, tu pescado al horno o tu solomillo al punto, riquísimo a tu parecer, ya no hace la boca agua. Es hora de dar una vuelta a las recetas diarias y atreverte con algo distinto. Es en este punto cuando la guarnición se convierte en tu mejor aliado. Patatas, verduras, frutas, frutos secos, salteadas o caramelizadas. Todas ellas harán de tus menús más sabrosos. Así, hoy en el blog os traemos una lista de cinco guarniciones con las que conquistar cualquier paladar. ¡Toma buena nota!


1. Patatas asadas con ajo y romero

Las puedes conocer como panaderas o a la importancia, tal y como las hacía tu abuela. Este humilde tubérculo es la guarnición ideal para las carnes y los pescados. No hay comida de Navidad, de cumpleaños o un domingo cualquiera en la que las patatas no acompañen al ternasco, al cochinillo o a la lubina al horno. Pero hoy damos un paso más y te recomendamos las patatas asadas con ajo y romero.

Su preparación es muy sencilla. Mientras calientas el horno a 180º, pela y pica cebolla. Acto seguido, lava, seca y trocea las ramas de romero y las patatas. Con el horno ya bien caliente, colócalas (siempre con el corte hacia arriba) en una fuente con un chorro de aceite. Seguidamente incluye por encima la cebolla y el romero, y añade el ajo en los huecos sobrantes.

Rocía todo con aceite, agrega la mejor sal gorda que tengas en la cocina y déjalo 40 minutos en el horno: 30 a 180º y 10 a 200º para que las patatas se asen.

El resultado: una guarnición con un sabor fresco y un toque muy saludable.

2. Un puré de coliflor

Un puré de coliflor

Bien es sabido que las verduras son las odiadas de los más pequeños, pero en una dieta rica y equilibrada no pueden faltar a lo largo de la semana. Estos te demandarán un buen solomillo, unas salchichas frankfurt o una rica hamburguesa, entonces ¿cómo le pongo la verdura en la mesa? Fácil, con una guarnición rica y muy fácil de hacer, como es el puré de coliflor.

Muy digestivo, suele agradar a todos los paladares, incluso los de aquellos que no sean muy amigos de la coliflor. Su preparación es muy sencilla. Basta con hervir 15 minutos la coliflor, previamente troceada y lavada, a fuego medio. Después, cuela el líquido y bátela para que quede como un puré. Ahora tan solo tienes que mezclarlo con un queso y, si quieres, aliñarlo con unos cebollinos. Con esta receta, seguro que los más pequeños de la casa dejan de decir el ya típico: no, no quiero puré.

3. Cerezas salteadas a la miel

Unas cerezas, un chorro de miel, una chispa de vinagre y ya tendríamos una guarnición de diez. En apenas 10 minutos, puedes realizar esta receta ideal para carnes. La suavidad de las cerezas y la dulzura de la miel casa a las mil maravillas con platos secos como el confit o magret de pato, entre otros.

Para su preparación tampoco es necesario que seas un genio de los fogones. Empieza echando una buena cantidad de miel con un poco de aceite a la sartén. Cuando veas que esta primera ya va cogiendo color, añade las cerezas, previamente deshuesadas, con unas gotas de vinagre blanco. Con el mismo calor, saltéalas hasta que adquieran un toque brillante, totalmente irresistible.

Si eres de detalles, siempre las puedes decorar con una ramita de tomillo limonero.

Cerezas salteadas a la miel

 

4. Chips de remolacha

 Chips de remolacha

Si los purés no acaban de convencer a los niños, con las chips de remolacha seguro que les conquistas. Con su aspecto crujiente, a los ojos de los pequeños serán unas patatas fritas y para los más mayores se convertirán en el complemento más nutritivo con el que digerir un buen plato de carne o pescado.

Su elaboración no tiene misterios. Tan solo tienes que cortar la remolacha en finas tiras y meterlas al horno. Cinco minutos a 180 grados y ya estarán listas para servir.

¿Te atreves con esta guarnición?

 

5. Almendras y manzana

El poder enérgico de los frutos secos combina genial con la fuerza nutritiva de la fruta. ¿Cómo podemos unir ambas? Con una estupenda guarnición de almendras y manzana.

Para hacer esta receta, lo primero es cortar las avellanas por la mitad y las manzanas en láminas en un inicio y en cuadrados después. Pero no vale cualquier manzana. Las mejores son las Granny Smith. Al ser tan ácidas se mezclan muy bien con el sabor de la almendra.

Acto seguido, en una sartén, añade dos cucharadas de miel, un poco de aceite de oliva y una pizca de vinagre blanco. Cuando la salsa vaya cogiendo cuerpo, incorpora las avellanas y manzanas con una ramita de tomillo o romero (si lo deseas).

En menos de 10 minutos, tus almendras con manzana estarán listas para acompañar cualquier plato de cerdo o un pescado potente. ¡Qué hambre!

Guarnición de almendras y manzana

 

 

 

 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
X